Roger Velàzquez

L’Asil, la piedra y la luz. Existe un fenómeno, universal y extendido, consistente en la fascinación que nos provoca la belleza sobrecogedora de aquello lejano y remoto. Restamos boquiabiertos cuando, incrédulos, observamos un cuadro, un museo, una escultura, un edificio o un barrio lejos de casa, en unas comarcas en que nos sentimos foráneos y en un idioma que no entendemos. Inconscientemente, les otorgamos un plus de belleza y fascinación por la simple razón de ser aliena a nuestra realidad. Una fascinación que nos acaba convirtiendo en expertos en la materia, y osamos, sin tapujos, recomendar encarecidamente una visita.  Josep Miserachs

L’Asil, Igualada 1931, arquitecto Joan Rubió i Bellver

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